La displasia de cadera es una de las enfermedades ortopédicas más comunes en perros, especialmente en razas medianas y grandes.
No siempre se detecta a tiempo, y cuando se ignora, puede afectar seriamente la calidad de vida, movilidad y bienestar emocional de la mascota.
Con información adecuada, se puede prevenir, detectar temprano y aliviar el dolor.
¿Qué es la displasia de cadera?
Es una malformación de la articulación de la cadera, donde la cabeza del fémur no encaja correctamente en el acetábulo.
Esto genera fricción, desgaste progresivo, inflamación y dolor crónico.
No aparece de un día para otro: es una condición que se desarrolla con el tiempo.
Razas con mayor riesgo de displasia de cadera
Algunas razas presentan una predisposición genética más alta:
- Pastor Alemán (la más afectada)
- Labrador Retriever
- Golden Retriever
- Rottweiler
- San Bernardo
- Dogo Alemán
El Pastor Alemán es la raza más representativa y frecuentemente diagnosticada.
¿Cuándo es el momento más importante para detectarla?
🔹 Entre los 4 y 12 meses de edad
Este período es clave, ya que el cuerpo aún está en desarrollo.
La detección temprana permite:
- prevenir el avance
- ajustar ejercicio y peso
- iniciar tratamientos no invasivos
Muchos perros no muestran dolor evidente al inicio.
¿Cómo detectar la displasia de cadera a tiempo?
Atenta/o a estas señales:
- dificultad para levantarse
- caminar “balanceando” la cadera
- rechazo al ejercicio o a subir escaleras
- rigidez al despertar
- cojera intermitente
- menor interés en jugar
El diagnóstico se confirma con radiografías específicas, indicadas por el veterinario.
¿Es una enfermedad dolorosa?
Sí.
La displasia de cadera puede ser muy dolorosa, especialmente en etapas avanzadas.
El dolor no siempre se expresa con llanto.
Muchos perros se vuelven más tranquilos, retraídos o irritables.
El dolor físico también afecta el bienestar emocional.
¿Cómo se trata la displasia de cadera?
El tratamiento depende de:
- edad
- grado de displasia
- nivel de dolor
Opciones más comunes:
- control de peso
- fisioterapia y ejercicios controlados
- suplementos articulares
- medicamentos para el dolor
- cirugía (en casos severos)
🤍 ¿Cómo ayudar a un perro que ya tiene displasia?
✔ Mantén un peso adecuado
✔ Evita saltos y ejercicios bruscos
✔ Usa superficies antideslizantes en casa
✔ Proporciona una cama ortopédica
✔ Mantén rutinas estables y tranquilas
✔ Acompaña con cariño y paciencia
💡 Un perro con displasia puede tener una buena vida, si se siente comprendido y cuidado.
Un mensaje importante
Cuidar la salud articular de tu perro es un acto de amor.
Detectar a tiempo evita sufrimiento innecesario.
En Cremaciones Arkutec creemos que amar bien también es cuidar antes, incluso cuando el dolor no se ve.