Un artículo sobre tenencia responsable, salud y bienestar compartido
Amar a una mascota es una de las experiencias más lindas que existen. Nos entregan compañía, alegría y un amor sincero que muchas veces sentimos como el más puro. Sin embargo, amar bien también implica cuidarnos y cuidarlos, incluso cuando eso significa evitar conductas que parecen inofensivas o “tiernas”, pero que no siempre son saludables.
El autocuidado en la relación con nuestras mascotas no se trata de distancia emocional, sino de responsabilidad, respeto y prevención.
Besos, lamidos y contacto: ¿por qué no siempre es recomendable?
Es muy común besar a nuestras mascotas o permitir que nos laman la cara. Aunque este gesto nace del cariño, no es aconsejable desde el punto de vista sanitario.
- La boca de perros y gatos contiene bacterias que, aunque para ellos son normales, pueden provocar infecciones en humanos, especialmente en niños, adultos mayores o personas con defensas bajas.
- Los lamidos en cara, boca o heridas abiertas aumentan el riesgo de transmisión de bacterias, parásitos y hongos.
- En las mascotas, permitir contacto excesivo también puede generar estrés, confusión de límites o conductas invasivas.
El cariño no pasa por los besos, sino por caricias respetuosas, juegos adecuados y una convivencia segura.
Higiene compartida: pequeños hábitos que hacen una gran diferencia
El autocuidado diario también incluye rutinas simples pero fundamentales:
- Lavarse las manos después de jugar, limpiar areneros o recoger heces.
- Mantener al día la desparasitación interna y externa.
- Evitar que las mascotas duerman sobre almohadas o muy cerca del rostro.
- Limpiar regularmente sus camas, juguetes y comederos.
Estos hábitos protegen tanto la salud de la mascota como la del grupo familiar.
Espacios, descanso y respeto
Una tenencia responsable también implica respetar los tiempos y espacios de la mascota:
- No forzar el contacto cuando están cansados, enfermos o estresados.
- Enseñar a niños y adultos a leer señales de incomodidad.
- Proporcionar un espacio propio donde puedan descansar tranquilos.
El respeto reduce accidentes, mordidas, estrés y problemas conductuales.
Fuegos artificiales: un peligro real para las mascotas
Uno de los mayores riesgos para el bienestar animal son los fuegos artificiales. Para las mascotas, estos ruidos no son “celebración”, sino una amenaza extrema.
¿Por qué son tan peligrosos?
- Su oído es mucho más sensible que el humano.
- El ruido fuerte e impredecible activa respuestas de pánico.
- Pueden provocar crisis de ansiedad, taquicardia, desorientación y escapes.
- Cada año se registran mascotas heridas o fallecidas por huir asustadas.
Protegerlos es parte del autocuidado: crear espacios seguros, cerrar puertas y ventanas, acompañarlos y evitar exponerlos innecesariamente al ruido.
🤍 Tenencia responsable: un bienestar compartido
Cuidar a una mascota no es solo dar amor, es tomar decisiones conscientes para proteger la salud física y emocional de todos.
Cuando practicamos el autocuidado:
- Ellos viven más tranquilos.
- Nosotros vivimos más seguros.
- El vínculo se fortalece desde el respeto.
Porque amar a una mascota también es saber cuidarla bien.